
PaolaVerificado · Alumno AIO
Antes: dependienta, vendedora casi toda la vida
Si puedo vender unos zapatos, puedo vender un inmueble
▶ Su historia en vídeo, a cara descubierta. Abajo, contada con sus palabras.
Yo era dependienta. Llevaba siendo vendedora casi toda la vida y estaba en ese punto en el que ya estaba cansada de siempre lo mismo y quería hacer algo nuevo. No conocía el sector inmobiliario, era completamente nuevo para mí, pero me hice una pregunta muy simple: si puedo vender unos zapatos o una camisa, ¿por qué no voy a poder vender un inmueble? Eso fue lo que me motivó.
Miedos tuve, y varios. El primero, no saber nada del sector, absolutamente nada. El segundo, el tiempo: tengo otro trabajo y tengo mi familia, y pensaba que igual me perdía por el camino. Y el tercero, quizá el más duro de admitir, era la confianza en mí misma: no saber si sería capaz. Aun así, sentí confianza en la propuesta y di el paso.
Lo que más apoyo me ha dado dentro es la clase de la semana, cuando nos reunimos todos. Me alegra mucho escuchar los resultados de mis compañeros, y la clase en sí me da muchísima motivación. Porque a veces haces cosas para llegar a un objetivo y no pasa tan rápido como quisieras. Ese grupo que tenemos me da fuerzas para seguir y decirme: tengo que seguir, en algún momento esto va a arrancar. Lo que aprendo cada día no son solo herramientas, son nuevas formas de pensar y de entender el negocio inmobiliario. Y la comunidad te impulsa, te acompaña y te hace sentir que sí puedes.
Quiero ser honesta con cómo lo llevo: le dedico al negocio inmobiliario 10 horas a la semana o menos, porque tengo otro trabajo y aparte está mi familia y otras cosas. Y sé que dedicándole un poco más de tiempo, siendo más constante y con un poco más de disciplina, lograría mejores resultados. No vengo a contar milagros: vengo a contar que esto se puede compaginar con una vida normal.
Para este año me he proyectado hacer muchas operaciones, incluso dobles operaciones, y otro de mis objetivos es cerrar mi primera venta; espero que sea aquí, en Andorra, y si no, en otro sitio. Son mis metas, escritas y dichas en voz alta, que es como empiezan a cumplirse.
Si estás donde estaba yo —cansada de la rutina, sin saber nada del sector, con poco tiempo— te diría que veas la clase de Fátima. Porque cuando uno busca algo diferente para cambiar su vida y darle mejor calidad de vida a los suyos, ese es el motor que debería darte fuerzas para tomar la decisión de cambiar el rumbo. Está en nuestras manos, y esta es una nueva oportunidad.
Historia redactada a partir del vídeo de Paola, con sus propias palabras y datos. Sin guion, sin actores.


