
SimonaVerificado · Alumno AIO
Maquinista de tren de alta velocidad · proyecto paralelo
Soy maquinista de tren. Lancé mi embudo y a los 4 días firmé una exclusiva
▶ Su historia en vídeo, a cara descubierta. Abajo, contada con sus palabras.
Yo soy maquinista de tren de alta velocidad. Para mucha gente es un trabajo soñado, muy estable, pero yo soy más inquieta. Llevaba años buscando algo en el mundo digital que me permitiera trabajar desde casa por mi cuenta — no quería teletrabajar para una empresa, quería algo mío. Incluso probé un pequeño emprendimiento antes que acabé dejando de lado. En febrero descubrí el método de Fátima por una publicidad en Instagram y me apunté.
Mi mayor miedo era el después. Embarcarme en esto y que el apoyo desapareciera: que al principio te dediquen tiempo y luego te dejen de lado. Por eso, antes de entrar, quise hablar directamente con los dueños de la escuela. Quería comprobar si esto era de verdad. Tuve esa llamada, noté la cercanía, y ahí mismo lo decidí. Y la realidad es que llevo desde febrero y siempre están presentes: acompañamiento, respuesta, las mentorías semanales en vivo y los grupos de Discord con compañeros de toda España donde se resuelven muchísimas dudas.
Lo que más valoro es poder hacerlo a mi ritmo. Yo trabajo, viajo, tengo mi vida. Cuando empecé le di bastante caña un mes y medio o dos, luego en primavera y verano me tomé una pausa tranquila, y en septiembre volví a conectar el turbo, como digo yo. Nadie me presionaba, no como en el curso de maquinista, que tiene fechas y un ritmo que te toca sí o sí. Aquí depende de ti y del tiempo que quieras dedicarle. Si una persona lo hace de seguido, en dos o tres meses lanza su embudo perfectamente; a mí me llevó más porque quise.
Cuando por fin lancé mi embudo, con siete euros al día de inversión, al segundo día me entró un cliente potencial. Le llamé, le hice la valoración de su inmueble, le gustó mi forma de involucrarme, y ese mismo día le envié el encargo de venta. A las dos horas ya lo había firmado. Al cuarto día de lanzar el embudo tenía cerrada mi primera exclusiva: un edificio en Almansa, Albacete, con dos locales y dos pisos, a la venta por 270.000 euros, con un 5% de honorarios y seis meses de exclusiva prorrogable.
Y aquí viene lo bonito: yo no tengo que desplazarme. La parte presencial la hace una compañera de la red colaborativa de la escuela y nos repartimos los honorarios. Además el propietario quiere que le busque una vivienda en la playa, así que puede salir una segunda operación del mismo cliente.
Mi plan a dos o tres años es dedicarme exclusivamente a esto y trabajar desde casa o desde cualquier parte. A quien tenga miedo le diría que no lo tenga, pero con una condición: esto no es milagroso, nada lo es, y mucho menos emprender. Funciona si pones de tu parte. La diferencia es que aquí no estás sola: tienes un equipo detrás y una comunidad de compañeros de verdad. Uno puede hacer muchas cosas solo, pero con otras personas llegas lejos.
Historia redactada a partir del vídeo de Simona, con sus propias palabras y datos. Sin guion, sin actores.


