
Raquel GutiérrezVerificado · Alumno AIO
Canarias · madre separada · gestiona viviendas vacacionales
Separada y con dos niñas: con 5€ a la semana firmé mis primeras exclusivas
▶ Su historia en vídeo, a cara descubierta. Abajo, contada con sus palabras.
Yo gestiono viviendas vacacionales. Soy separada y tengo dos niñas, así que cuando me separé empecé a mirar cosas online, porque con las niñas no tengo disponibilidad de horario. El negocio vacacional iba creciendo, pero yo quería algo más: trabajando con propietarios, a veces alguno me decía «¿tienes a alguien que me pueda vender esto?». Llegué a hablar con agencias, hasta me mandaron un contrato de colaboración, y yo pensaba: si pudiera hacerlo yo... pero no tenía ni idea.
Y bueno, el algoritmo de Instagram, que todo lo que buscas te lo saca, me puso delante la publicidad de Fátima. La empecé a seguir hasta que di el paso. Mi mayor miedo era tirar el dinero: que fuera el típico curso más, humo. Cuando probé la clase gratuita y vi que detrás había una comunidad de miles de personas, me sentí súper respaldada y súper contenta de haber dado el paso, porque era lo que necesitaba. De verdad que era lo que necesitaba.
Empecé en septiembre prácticamente desde cero — yo era comisionista de pasar algún contacto, nada más. El primer mes fue ponerme al día: tres clases semanales en directo (que no son de una hora, hay días de tres y cuatro horas resolviendo dudas), el Discord para preguntar en cualquier momento, y los ejercicios para montar el embudo, que yo hacía los fines de semana mientras hacía la cena con los auriculares puestos. El embudo me llevó menos de un mes: tú haces tus ejercicios y el equipo te lo deja todo montadito.
Puse el embudo a funcionar con cinco euros por semana de publicidad. En la primera semana conseguí tres exclusivas, dos de ellas firmadas antes del viernes: una en Ciudad Real, otra en Manzanares y otra en Portugal. Y yo viviendo en Canarias. Eso es lo que me enganchó del método: lo bajo a la comunidad, digo «tengo una exclusiva, ¿quién la quiere trabajar?», y un colaborador de la zona hace las fotos y las visitas, y nos repartimos la comisión. Con los contratos de colaboración y de exclusiva que te da la academia, todo masticado.
Hubo una noche que, durmiendo, me entraron cuatro leads. He tenido que pedir que me paren la campaña porque me iba de vacaciones de Navidad con la familia y prefiero poquito y bien atendido que mucho y superficial. Esa es la maravilla: le doy a un botón en Facebook, paro, y cuando vuelva en enero vuelvo a apretar el botón y vuelven a salir clientes.
En conclusión: llevo tres meses. Un mes para ponerme al día, menos de un mes para montar el embudo, y en mi tercer mes ya estoy con exclusivas captadas, publicando y colaborando también con exclusivas de compañeros. Mi meta es dejarle el negocio vacacional a mi hija y dedicarme exclusivamente a esto. A quien esté dudando le diría que se ponga ya: todo se está volviendo online y quien llegue antes, mejor. A mí me salió Fátima en Instagram y me cambió el plan entero.
Historia redactada a partir del vídeo de Raquel Gutiérrez, con sus propias palabras y datos. Sin guion, sin actores.


