
Robert y EricVerificado · Alumno AIO
Valencia + Alicante · operación en colaboración
No nos conocíamos. A los pocos meses cerramos una venta juntos
▶ Su historia en vídeo, a cara descubierta. Abajo, contada con sus palabras.
Somos Robert, de Valencia capital, y Eric, de la zona de Alicante-Murcia. No nos conocíamos de nada antes de entrar en AIO y acabamos de cerrar una operación juntos. Cuando se grabó esto, Robert llevaba unos cuatro meses en la academia y yo, Eric, unos dos y pico: entré a mediados o finales de noviembre.
Yo, Robert, vengo de fuera del sector. Era encargado del movimiento de tierras en una consultora hasta que hace dos años se acabó el contrato y me despidieron. Me metí en el tema de comprar, reformar y vender, tuve una socia, intentamos abrir oficinas a la manera física… y no funcionó todo lo bien que pensábamos. Yo ya veía que este negocio se podía hacer online, así que cuando se rompió aquel vínculo lo retomé y lo puse en marcha. Para los que empezamos de cero, el apoyo y el contacto diario de la academia es fundamental: cualquier consulta y tienes contestación en minutos, gestionando más de 400 alumnos. Para mí la palabra es «wow».
Yo, Eric, sí venía del sector tradicional, de oficina, y antes del sector jurídico. Di el paso porque estaba cansado: ir a la oficina, quedarte ahí aunque no haya nadie, seguir los mismos pasos que los demás y ver que no había avance. Era un cansancio mental. Y dentro encontré algo que no esperaba: gente que busca lo mismo que tú, un cambio, crecer. Ese entorno me devolvió la alegría en el día a día y las ganas de seguir peleando.
La operación fue así. La vivienda le entró a Robert por un link de su embudo, que lanzó el 22 de noviembre: esa misma semana entró el contacto y antes del puente de diciembre estaba firmado el encargo de venta, en la primera llamada, con la valoración delante. Los propietarios no me conocían de nada: me conocieron por el embudo. Salió a la venta sobre 277.000-278.000, por encima de mercado, y tras un par de ajustes la dejamos en torno a 254.000, ya a precio real.
Y ahí entro yo, Eric. Robert contactó conmigo a través de la academia para que le hiciera la parte presencial, porque la casa me pillaba más cerca. Cuando se ajustó el precio: primera visita, vendido. En menos de 72 horas teníamos las arras firmadas. Al despedirme, el cliente me dijo «¿te puedo dar un abrazo?». Casi se me caen los gallumbos. Esas cosas hacen que todo valga la pena.
Los honorarios totales rondaron los 15.000 euros con IVA, un 5%, a repartir entre los dos. Y lo mejor es que esto no se queda aquí: hablamos todas las semanas, si no es por una cosa es por otra. Si a mí me salen cosas por Valencia, van para Robert. Así funciona esto. Hacer negocio con gente con la que te irías a comer es otra historia.
A quien le da miedo probar, yo, Robert, le digo: el miedo no paga facturas. Lo peor que te puede pasar es no tener el resultado que esperabas, pero algo positivo vas a sacar. Eso sí, hay que currar mucho: yo me paso horas con el ordenador, sábados y domingos incluidos. Si sigues una pauta y un orden, los resultados salen. Y yo, Eric, añado: si quieres lanzarte al sector y no tienes ni idea, aquí te dan las bases y los compañeros alrededor. Pero sentado en el sofá no te va a llegar, eso seguro.
Historia redactada a partir del vídeo de Robert y Eric, con sus propias palabras y datos. Sin guion, sin actores.


