
IranzuVerificado · Alumno AIO
Navarra · 15 años en una de las promotoras más importantes de la región
15 años en una promotora. Me invitaron a salir y monté lo mío
▶ Su historia en vídeo, a cara descubierta. Abajo, contada con sus palabras.
Soy de Navarra y los últimos 15 años los pasé en el mismo sitio: una de las promotoras más importantes a nivel de Navarra, que hoy es de las grandes a nivel nacional. Nos adquirió una gran empresa y, cuando eso pasa, tienes alguna papeleta que otra para salir o las cosas cambian. Me invitaron a salir, y salí.
Hice entrevistas de trabajo y me salieron dos ofertas casi automáticamente, con buenas condiciones. Pero los horarios no me convencían: hasta las 7 de la tarde, de lunes a viernes. A mí lo que me gusta es el sector inmobiliario, es un trabajo muy gratificante porque la gente confía en ti para un cambio muy importante en su vida. Pero ir a una promotora a que me contraten con horario hasta las 7 u 8 de la tarde no era lo que yo buscaba. Y de repente salió Fátima en un anuncio. Esto fue a finales de 2024: el anuncio me saltó un 29 de diciembre, yo causaba baja el 4 de enero, y el 2 de enero ya tuve la llamada. Mi decisión fue prácticamente a la vez. Se unió todo.
¿Miedos? Todos. Todos juntos. Y me siguen surgiendo. Yo soy una persona de oficina, con muchísima iniciativa, pero aquí me sentía sola: era yo la que me tenía que mandar, partiendo de cero. No sabía ni crear mi Instagram. Odio ponerme delante de una cámara, todavía me cuesta muchísimo poner historias o hacer un home tour. Soy una persona que nunca toma decisiones a la primera, y mi marido me dijo: «¿Pero estás segura? No te reconozco». Y le contesté: yo tampoco me reconozco, pero vamos para adelante. Vamos a intentarlo.
Una vez dentro, lo que más valoro es lo humano. Lo demás también, pero lo que tiene esta escuela es que son personas cercanas, transparentes, que te escuchan. Es como si estuvieras hablando con alguien desde el minuto cero, y por eso hice el pago. Cuando ves a todas estas personas de Instagram, al final no puedes acceder a ellos: todo es como muy frío, te venden un curso y ahí lo tienes. Con ellos es todo lo contrario. Aportan valor todas las semanas, se les puede llamar, escribir, contarles tu situación personal, y aparte les importa. Y han conseguido que toda la escuela tenga esa misma facilidad y ese cariño: yo fui al evento de Andorra y aquello nos unió muchísimo.
Mi trabajo fundamental ha sido crear mi marca personal y aprender a crearla. Yo tenía clara la imagen que quería —elegancia, minimalismo— pero ni idea de cómo hacerlo. No me he viralizado ni creo que lo vaya a conseguir, pero me siento a gusto con lo que hago, y para mí eso es lo importante. No ha sido un camino fácil: entre que haces el vídeo, lo piensas y está ahí, hay que aplicarle tiempo. Esto no va de sentarte en una silla y no trabajar. Y mi otro trabajo ha sido creerme que esto lo podía hacer yo misma. Ese síndrome del impostor es malísimo. Me ha costado un año y nueve meses, pero hoy ya me lo creo más.
A quien desconfía de comprar una formación por internet, le digo lo que me pasó a mí: en aquel entonces era algo desconocido, pero ahora lo haría con los ojos cerrados. No es un curso al uso. Hay que hacerlo, hay que trabajarlo, pero es una formación constante, con acompañamiento constante, y eso no lo dan en todos los sitios. Si esto te aporta —y a mí siempre me ha aportado— ha valido la pena.
Historia redactada a partir del vídeo de Iranzu, con sus propias palabras y datos. Sin guion, sin actores.


